Diario de Sevilla: ‘Un concierto pletórico, en el que David Lagos desplegó una energía muy hermosa’. 11 de diciembre de 2015

Lagos dio vida, carne, sangre y huesos a los estilos que nos han legado los mayores. Los puso en pie, le dio nueva vida. Los resucitó y sintió a través de ellos. Lagos es también calidad tímbrica y entrega total en la melodía, en el compás

Juan Vergillos

David Lagos en ‘Made in Jerez’. © Fundación Cajasol

Un concierto pletórico, en el que David Lagos desplegó una energía muy hermosa. Cantó mucho y bien. No basta con conocer el legado, aspecto en el que Lagos es un auténtico erudito. No sólo los estilos jerezanos más fotogénicos, al menos desde la óptica actual: bulería para escuchar, seguiriyas, soleares, fandangos del Torre o el Gloria … también la sutil, deliciosa y endiablada cartagenera de Chacón. O su malagueña, una de ellas. La guajira del Niño Medina. Los tientos del Garrido. Pero, como digo, no basta con ser erudito. De hecho, muchos eruditos se quedan encerrados en el museo. Lagos, por el contrario, dio vida, carne, sangre y huesos a los estilos que nos han legado los mayores. Los puso en pie, le dio nueva vida. Los resucitó y sintió a través de ellos. Lagos es también calidad tímbrica y entrega total en la melodía, en el compás. Su voz es lírica, melosa, muy sentimental. Y de amplio registro, lo que le permite imprimir emotivos giros a los cantes. Es un virtuoso en todos los sentidos de la palabra y ayer cantó con convicción, muy seguro. Arropado por la voz oscura de Melchora Ortega, un gustoso contraste con la línea clara que representa Lagos. Y un Santiago Lara contundente.

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